martes, 5 de mayo de 2009

Poema de "La ciudad y sus bestias"

Subordinados y subordinados

Los pequeños reyes,
mientras se limpian las encías
con huesecillos que no se han acabado de formar,

le guiñan miradas al gran príncipe
mientras él coloniza
hordas de cuerpos que lloran y sufren pero lamen:

y en su trono
afuera de este tercera tierra de dolor
ríe en lengua extranjera el único dios,
cubierto por muerto reflejo

de blancas eternas estrellas.


(Daniel Moreno López)


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